martes, 18 de septiembre de 2012

Yo le ayudo

Yo le ayudo


Hace muchos años que un sargento de batallón increpaba duramente a unos cuantos soldados que no podían sacar un coche atascado en el barro. De pronto se presento allí un hombre alto y flacucho. Vio la situación y le preguntó al sargento por qué no los ayudaba.
-¿Por qué he de hacerlo? Soy el sargento, contestó éste con altanería.
Sin pérdida de tiempo el hombre alto y flacucho se despojó de su chaqueta y se puso a ayudar a los soldados a sacar el coche del sucio barro. Cuando se terminó la tarea, se lavó las manos, se puso la chaqueta y se dirigió hacia el sargento:
-Si en otra ocasión usted necesitara mi ayuda, llámeme sin vacilar.
-¿Y quién es usted?, le preguntó el sargento.
-Yo soy Abraham Lincoln, el Presidente de la Nación.
No en vano se considera a Lincoln como uno de los hombres más grandes de la historia de la humanidad. Grande no tanto por sus ejecutorias, como por su humildad.
“La señal inequívoca que nos da la medida de la grandeza de un hombre, es el servir con humildad”

Adulterio y fornicación

Adulterio y fornicación

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¿Cuál es la diferencia entre adulterio y fornicación? “Oísteis que fue dicho no cometerás adulterio”, Mateo 5:27.
Las relaciones sexuales entre una persona casada y alguien que no es su compañero constituye adulterio.
La Biblia dice: “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14). La razón es simple: el matrimonio constituye el fundamento de la sociedad y viene acompañado de la responsabilidad de criar a los hijos. Las relaciones extramatrimoniales fortuitas no sólo ponen en peligro el matrimonio, sino destruyen los sentimientos paternales y maternales por los hijos, y opacan los vínculos familiares.
La fornicación es sexo entre dos personas que no están casadas. El apóstol Pablo dijo que ello constituye un pecado contra el cuerpo. Recomienda a los cristianos huir de la fornicación como un pecado contra Dios y nosotros mismos, porque el cuerpo de los creyentes es el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:18-19). Pablo dice que si un creyente une su cuerpo al de una ramera (o alguien inmoral) está uniendo a Jesucristo con esa persona (1 Corintios 6:15-16).
Es muy importante saber que ni los fornicarios ni los adúlteros entrarán en el Reino de los Cielos (1 Corintios 6:9, 10). En el mundo de hoy, el término fornicación se usa raramente y las inmoralidades entre personas no casadas son comúnmente aceptadas como parte del estilo moderno de vida. Pero la inmoralidad, aunque algo corriente, es un pecado que privará a millones de la salvación, a menos que se arrepientan.

La Oración... Descubriendo Al Prójimo

La Oración... Descubriendo Al Prójimo


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"Cuando oras, no sólo te descubres a ti mismo y descubres a Dios, sino que también descubres al prójimo. Porque, en la oración, no sólo profesas que las personas son personas y Dios es Dios, sino también que tu prójimo es tu hermana o tu hermano que vive a tu lado. Porque la misma conversión que te conduce al doloroso reconocimiento de tu malherida naturaleza humana, también te lleva a admitir con júbilo que no estás solo, sino que ser humano implica convivir.
Precisamente en este punto, existe la compasión. Esta compasión no queda cubierta por la palabra 'pena' ni por 'simpatía'. 'Pena' connota demasiado la idea de distancia. 'Simpatía' implica una cercanía exclusiva. La compasión va más allá de la distancia y de la exclusividad. La compasión crece con el reconocimiento interno de que tu prójimo comparte contigo tu humanidad. Este compañero derriba todos los muros que pueden separarte de él. A través de todas las barreras de tierras e idiomas, de la riqueza y la pobreza, del conocimiento y la ignorancia, somos uno, creados a partir del mismo polvo, sujetos a las mismas leyes y destinados al mismo fin. Con esta compasión, puedes decir: 'Frente a los oprimidos, reconozco mi propio rostro y, en las manos del opresor, reconozco mis propias manos'. Su carne es mi carne; su sangre es mi sangre; su dolor es mi dolor; su sonrisa es mi sonrisa. Su capacidad de torturar también está en mí; su capacidad de perdonar también la encuentro en mí. No hay nada en mí que no les pertenezca también a ellos. No hay nada en ellos que no me pertenezca también a mí. En mi corazón, reconozco su deseo de amor, y en mis entrañas puedo sentir su crueldad. En los ojos del otro, veo mi pedido de disculpas, y en un ceño fruncido, veo mi rechazo. Cuando alguien asesina, sé que yo también podría haberlo hecho, y cuando alguien da a luz, sé que también soy capaz de ello. En las profundidades de mi ser, encuentro a mis semejantes humanos, con quienes comparto el amor y el odio, la vida y la muerte.
Compasión es animarse a reconocer nuestro destino recíproco, de manera que podamos avanzar, todos juntos, hacia la tierra que Dios nos está mostrando. La compasión también implica compartir en el gozo, lo cual debe ser tan importante como compartir en el dolor. Darles a otros la posibilidad de ser completamente felices, dejar que su júbilo florezca por completo. Ofrecemos verdadero consuelo y apoyo cuando podemos decir de corazón: 'Eso es verdaderamente bueno para ti,' o 'Me alegra ver lo que hiciste'.
Porque, si tu compasión surge de la oración, emerge de tu encuentro con Dios, que es también el Dios de todos. En el momento en que descubres por completo que el Dios que te ama incondicionalmente ama a todos los seres humanos con amor, se te abre una nueva forma de vida. Porque llegas a ver con nuevos ojos a quienes viven junto a ti en este mundo.
Por lo tanto, la conversión hacia Dios implica, al mismo tiempo, una conversión hacia las otras personas que viven contigo en esta Tierra. El granjero, el trabajador, el estudiante, el preso, el enfermo, la persona negra, la persona blanca, el débil, el fuerte, el oprimido y el opresor, el paciente y aquel que cura, el torturado y el torturador, no sólo son personas como tú, sino que están llamadas a reconocer contigo que Dios es un Dios para todos.
Sin embargo, no es sencillo. Esto implica riesgos, dado que la compasión implica la construcción de un puente hacia los demás, sin saber si ellos quieren ser alcanzados. Tu hermana o hermano puede estar tan amargada o amargado como para no esperar nada de ti. Entonces, tu compasión despierta enemistad, y es difícil no deprimirte y decir: '¿Ves lo que te decía? De cualquier manera, no funciona'.
Y aún así la compasión es posible cuando sus raíces se hunden en la oración. Porque en la oración no dependes de tu propia fuerza, ni de la buena voluntad de otro, sino sólo de tu fe en Dios. Ésa es la razón por la cual la oración te da libertad para vivir una vida compasiva, incluso cuando ello no provoque una respuesta de agradecimiento o no produzca recompensas inmediatas".
Henri Nouwen. Con las Manos Abiertas

La Agonía de Cristo por Jonathan Edwards - Parte

La Agonía de Cristo por Jonathan Edwards - Parte

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Lucas 22 : 44 -- Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
En su estado original, nuestro señor Jesucristo era sobre todo sufrimiento, porque Él era ? Dios sobre todo, bendecido para siempre?; pero cuando se hizo hombre, no solamente fué capaz de sufrir, sino que tomo parte en esa naturaleza que es en verdad débil y expuesta al sufrimiento. La naturaleza humana por su debilidad, es comparada en las Escrituras al pasto en el campo, que fácilmente se marchita y muere. También es comparada a una hoja y a la hierba seca, y a una rafaga de viento, y a la débil naturaleza humana, que es polvo y cenizas, que tiene su fundacion en el polvo, y que puede ser desecha por la polilla. Esta fue la naturaleza, con toda su debilidad, y exposicion al sufrimiento, a la que Cristo, que es el Señor Dios omnipotente, puso sobre Él. ÉL no tomó la naturaleza humana en Él, en su primer, más perfecto y vigoroso estado, la tomó en el estado débil, y desauciado que fué después de la caída; por eso Cristo es llamado ?una delicada planta?, y ? una raíz de tierra seca?. Isaias 53:2. Subirá cual renuevo delante de Él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en Él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Así, la principal tarea de Cristo en el mundo era el sufrimiento, así que, en concordancia con esa tarea, Él vino en esa naturaleza y con las circunstancias, porque todo eso podía permitir que sufriera; así que toda su vida estuvo llena de sufrimiento, empezó a sufrir en su infancia, pero el sufrimiento creció a medida que llegaba al final de su vida. Su sufrimiento empezó después del inicio de su ministerio público, probablemente era mayor que antes; y la parte posterior de su ministerio público parece ser distinguido por el sufrimiento. Mientras Cristo vivía más en el mundo, más la gente veía y escuchaba de Él, y más lo odiaban, el odio de sus enemigos crecía más y más, por la oposición que el ponía para sus intereses; Y el diablo siendo vencido continuamente por Él, crecía en su odio más y más contra Él, y reforzaba la batalla más y más contra Él, así que la nube oscura sobre la cabeza de Cristo crecía más y más, mientras vivía en este mundo, hasta que llegó a la más grande oscuridad en donde colgado de la cruz gritó: "¡Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado!". Antes de esto estaba extremadamente oscuro, cuando estaba en agonía en el Getsemaní; el que tenemos en cuenta en las palabras que ahora leo; y el que tengo por propósito presentar el tema de mi presente discurso. La palabra agonía significa una lucha constante, como lo presenciamos en las luchas, correr, o luchar. Y por eso en Lucas 13:24 Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. En el original, la palabra traducida como esforzaos, es agwnizesqe. ?Agonicen para entrar por la puerta angosta?, esa palabra es usada especialmente para ese tipo de lucha, que en esos tiempos era exhibida en los juegos Olímpicos, en la que los hombres luchaban para perfeccionar su habilidad para correr, luchar, y esos tipos de ejercicios; y había un premio que era concedido al vencedor. Esos que competían, se decía que agonizaban.
El apóstol en su epístola a los cristianos de Corinto, una cuidad de Grecia, donde esos juegos se exhibían cada año, en alusión al esfuerzo de los contendientes dice, ?Y todo hombre que lucha?, en el original, todo aquel que agoniza, ? de todo se abstiene.? El lugar donde esos juegos se llevaban acabo era llamado Agwn, o el lugar de la agonía, esa palabra
es usada en la escritura particularmente para el esfuerzo en la verdadera oración cuando las personas luchan con Dios: se dice que agonizan, o estar en agonía, en oración. Esa palabra es usada en Romanos 15:30 ?Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios? en el original sunagwnizesqai moi, que agonizen junto conmigo. También en Col 4:12 ?Él siempre ruega encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere? en el original agwnizwn agonizando por ustedes. Así que cuando se dice que en el texto que Cristo está en agonía, el significado es, que su alma estaba en una gran lucha y conflicto. Lo estaba de dos formas:
1. Su alma estaba en un gran y doloroso conflicto con esas terribles visiones y aprensiones que tenía en ese momento.
2. Estaba también al mismo tiempo en un gran esfuerzo y lucha con Dios en oración.

¿Hay que Temer el Tribunal de Cristo?

¿Hay que Temer el Tribunal de Cristo?


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Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. – 2 Corintios 5:10.
"Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo” (Romanos 14:10). El que no haya creído en Cristo tendrá que comparecer ante el tribunal de Dios (Apocalipsis 20:12) y será condenado. El mal que haya cometido de ninguna manera podrá ser borrado por el bien que haya hecho. Pero si acepté a Jesucristo no iré a juicio, porque el castigo que merecían mis faltas ya lo recibió Jesucristo, mi Salvador. “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).
Sin embargo, como creyente tendré que presentarme ante el tribunal de Cristo para que todo sea puesto a la luz. Será el día del juicio de mis obras. No habrá ninguna condenación, ya que mis pecados han sido perdonados. Habrá una pérdida en relación con el mal que haya cometido… o una recompensa: el Señor recompensará todo el bien que haya hecho por él, incluso un vaso de agua dado en su nombre.
La idea del tribunal no me asusta, porque el juez que lo presidirá será mi Salvador, quien llevó él mismo mis pecados. Allí estaré en presencia de su perfecta gracia; conoceré su apreciación de mis hechos y me maravillaré de la inmensidad del amor divino. Esta perspectiva en el fondo es estimulante para mí, pues me hace ser consciente de la seriedad de la vida y me anima a vivir más cerca del Señor.

SELECCIÓN DE TEXTOS DE TERTULIANO

SELECCIÓN DE TEXTOS DE
TERTULIANO

La primitiva lengua del cristianismo, aun en el occidente romano, fue el
griego. En la Galia romana, Ireneo de Lyón escribía en griego, y aun en la
misma Roma, Hipólito utilizaba esta lengua a finales del siglo II. Sin embargo,
a medida que el cristianismo iba arraigando en occidente, dejando de
predominar entre sus filas los inmigrantes de origen oriental, empezó a
sentirse la necesidad de expresarse en latín. Los textos latinos cristianos más
antiguos hubieron de ser las traducciones bíblicas y los formularios litúrgicos,
de los que quedan rastros dispersos. Pero ya a finales del siglo II aparecen
obras literarias propiamente tales en latín: en esta lengua escribe, en los
ambientes romanos, el apologista Minucio Félix; y en el Africa romana surge
el genio incomparable de Tertuliano.
Tertuliano nació en Cartago antes del año 160, y se dedicó desde muy joven a
la retórica y al derecho. Pasó a Roma, donde parece que ganó reputación
como jurista, aunque esto no acabó de satisfacer su temperamento idealista y
apasionado. Hacia el año 195 se convirtió al cristianismo, y desplegó una
incansable actividad literaria en defensa y explicación de su nueva fe. Sin
embargo, ni aun en ella encontraba fácilmente satisfacción aquel africano
ardiente a quien toda perfección parecía poca: pronto se dejó atraer por las
tendencias más espiritualistas y rigoristas dentro  del cristianismo, y
finalmente, hacia el año 207, se adhirió abiertamente a la secta herética de
Montano, que pretendía ser un cristianismo más purificado por medio de una
nueva encarnación del Espíritu de Dios en sus miembros.
Los escritos de Tertuliano reflejan todo el apasionamiento de su alma. La
doctrina cristiana se expresa en ellos con una fuerza extraordinaria, pero
también de una forma extremosa, desmesurada y, a veces, llena de
contradicciones. Los escritos montanistas del último período de su vida
manifiestan una actitud rigorista y espiritualista  que contradice las posturas
más moderadas de sus primeros años. Aun así, los escritos de Tertuliano
ejercieron un influjo incalculable en la formación del pensamiento teológico.
Al revés que los alejandrinos, Tertuliano afecta repudiar totalmente la cultura
pagana, lo cual no quiere decir que sus propios modos de pensar y de
expresarse no estén profundamente influidos por la retórica y la filosofía de su
tiempo. Antes de entregarse al espiritualismo montanista, Tertuliano está
convencido de que la única verdad es la que se contiene en la tradición
apostólica que se conserva en la iglesia. Ni siquiera la Escritura es por si
misma garantía suficiente de verdad, puesto que todas las sectas apelan a
ella: el verdadero sentido de la Escritura nos lo da la regla de fe de la Iglesia.
Más adelante, cuando él mismo haya caído en la secta montanista, Tertuliano
repudiará la regla de fe y de vida de la Iglesia, para buscar la verdad
únicamente en la inspiración carismática de los que se sienten arrebatados
por una extraña nueva efusión del Espiritu.
Contra el marcionismo, Tertuliano defenderá la unicidad del Dios creador y
redentor, del Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento. La misma creación
material es en sí buena, manifestando en su orden y belleza la bondad de www.primeroscris www.primeroscristianos.com sstianos.com  
Dios, que la hizo para bien del hombre. En el tratado contra Práxeas, hereje
monarquianista, Tertuliano defiende la doctrina trinitaria con fórmulas que
preludian el definitivo pensamiento agustiniano en  esta materia: aunque se
encuentra todavía con dificultades de expresión por falta de un lenguaje
teológico preciso, Tertuliano expresa la verdadera unidad de naturaleza y de
sustancia en Dios juntamente con la verdadera trinidad de personas, y al
combatir el monarquianismo no cae, como los padres griegos, en expresiones
de tendencia subordinacionista. En él se encuentra  ya el germen de lo que
será la explicación psicológica de la Trinidad que desarrollará san Agustín. El
misterio de la Encarnación es explicado magistralmente por Tertuliano en el
tratado De carne Christi, en el que combate las tendencias docetistas siempre
amenazantes. La antropología de Tertuliano es original y vigorosa, y puede
estudiarse particularmente en su tratado De Anima,  el primer libro que un
autor cristiano dedicara especialmente a esta cuestión. El alma es imagen de
Dios, libre, e inmortal. Respecto al origen de las almas individuales, Tertuliano
se inclina por lo que luego se llamó traducianismo, es decir, por la explicación
según la cual el alma se transmitiría y se multiplicaría a través del semen
paterno en el acto de la generación. A partir de la doctrina cristiana de la
resurrección Tertuliano corrige el espiritualismo de la tradición platónica, y
defiende la dignidad de la carne y del cuerpo humano, que ha de servir a Dios
juntamente con el alma, y que con ella ha de recibir el premio de la vida
bienaventurada. El pecado original es una corrupción inicial y culpable de la
naturaleza que se transmite con la transmisión de las almas a los individuos.
Podría considerarse a Tertuliano como el fundador de la teología sacramental.
Su tratado De Baptismo—la primera obra cristiana dedicada expresamente al
estudio de un sacramento—establece las bases teológicas de los sacramentos
como signos de la gracia. Antes de entregarse al montanismo, Tertuliano
admitía la posibilidad de una penitencia aun después del bautismo, y como
exhortación a ella escribió su tratado De paenitentia, Con el montanismo
adoptó en cambio un rigorismo extremo, lanzándose a furiosos ataques contra
la jerarquía de la Iglesia a la que acusaba de laxismo en el perdón de los
pecados. En Tertuliano se encuentran también las primeras referencias al rito
del matrimonio cristiano.
En cuanto a la vida cristiana, Tertuliano subraya en ciertos momentos con
intención apologética que los cristianos son en todo como los demás hombres,
dedicándose a toda suerte de ocupaciones y orando por los emperadores. En
cambio, en otros momentos, y sobre todo a consecuencia del rigorismo
montanista, parece exigir una rigurosa ascética de apartamiento del mundo,
negando que el cristiano pueda prestar servicio militar y ocuparse en cosas
temporales. A pesar de sus expresiones, a menudo intolerantes, Tertuliano es
uno de los primeros escritores cristianos que, por  razones apologéticas,
proclama los principios de la libertad religiosa, por los que ningún culto
particular puede ser impuesto a nadie por la fuerza, y declara la absoluta
igualdad de todos los hombres ante Dios.
Por lo que respecta a la escatología, Tertuliano acepta el milenarismo o
reinado de los justos durante mil años sobre esta tierra al fin de los tiempos;
en él se expresa ya la concepción, que luego se generalizó, por la cual el alma
pasa a recibir el premio o el castigo de Dios ya inmediatamente después de su
muerte, sin esperar a la resurrección final, así como la idea del purgatorio o
purificación del alma después de la muerte.       www.primeroscris www.primeroscristianos.com sstianos.com  
* * * * *
 
I. La verdad cristiana.
La pasión por la verdad. VERDAD/TERTULIANO
... Dejad que la verdad se abra paso hasta vuestros oídos, aunque sea por
este camino privado de un escrito sin voz, La verdad no pide favor alguno
para su causa, porque no se asombra de su condición: sabe que anda como
extranjera en la tierra, y que, andando entre extranjeros, fácilmente se
encuentra con enemigos: su linaje, su morada, su esperanza, su crédito, el
reconocimiento de su valor están en los cielos. Mientras tanto, una sola cosa
pide: que no se la condene sin ser conocida. ¿Qué daño les puede venir a las
leyes, que son soberanas en su propia esfera, de que se la oiga? ¿Podrá su
soberanía ser más gloriosa por el hecho de que condenen a la verdad sin
haberla oído? Si la condenan sin oírla, además del  reproche de injusticia, se
atraerán la sospecha de un prejuicio por el cual no están dispuestos a oir
aquello que saben que no podrían condenar una vez oído... 1
La verdad no tiene nada de qué avergonzarse, sino sólo de que no se la saque
a luz 2.
El cristianismo y la filosofía.
Todo esto son doctrinas humanas y demoníacas, nacidas de la especulación
de la sabiduría mundana, para agradar a los oídos.  Pero el Señor las llamó
necedad, y eligió lo necio según el mundo para confundir a la misma filosofía.
Porque la filosofía es el objeto de la sabiduría mundana, intérprete temeraria
del ser y de los designios de Dios. Todas las herejías en último término tienen
su origen en la filosofía. De ella proceden los eones y no sé qué formas
infinitas y la tríada humana de Valentín; es que había sido platónico. De ella
viene el Dios de Marción, cuya superioridad está en que está inactivo; es que
procedía del estoicismo. Hay quien dice que el alma es mortal. y ésta es
doctrina de Epicuro. En cuanto a los que niegan la resurrección de la carne, se
apoyan en la enseñanza de todos los filósofos sin excepción. Los que
equiparan a Dios con la materia siguen las enseñanzas de Zenón. Los que
pretenden un Dios ígneo aducen a Heráclito. Las mismas cuestiones tratan los
filósofos y los herejes, y sus disquisiciones andan entremezcladas: ¿de dónde
viene el mal?; ¿cuál es su causa?; ¿de dónde y cómo ha surgido el hombre? Y
también lo que hace poco propuso Valentín: ¿de dónde viene Dios? Está claro
de la Entimesis y del Ectroma. Es el miserable Aristóteles el que les ha
instruido en la dialéctica, que es el arte de construir y destruir, de
convicciones mudables, de conjeturas firmes, de argumentos duros, artífice
de disputas, enojosa hasta a sí misma, siempre dispuesta a reexaminarlo
todo, porque jamás admite que algo esté suficientemente examinado. De ella
nacen las fábulas y las genealogías interminables. las disputas estériles, las
palabras que se insinúan como un escorpión... Quédese para Atenas esta
sabiduría humana manipuladora y adulteradora de la verdad, por donde anda
la múltiple diversidad de sectas contradictorias entre sí con sus diversas www.primeroscris www.primeroscristianos.com sstianos.com  
herejías. Pero, ¿qué tiene que ver Atenas con Jerusalén? ¿Qué relación hay
entre la Academia y la Iglesia? ¿Qué tienen que ver los herejes y los
cristianos? Nuestra escuela es la del pórtico de Salomón, que enseñó que
había que buscar al Señor con simplicidad de corazón. Allá ellos los que han
salido con un cristianismo estoico, platónico o dialéctico. No tenemos
necesidad de curiosear, una vez que vino Jesucristo, ni hemos de investigar
después del Evangelio. Creemos, y no deseamos nada  más allá de la fe:
porque lo primero que creemos es que no hay nada que debamos creer más
allá del objeto de la fe... 3
La tradición apostólica, regla de fe. TRADICION/REGLA-FE
Jesucristo mientras vivía en la tierra declaraba lo que él era, lo que había
sido, cuál era la voluntad del Padre que él ejecutaba, qué deberes prescribía
al hombre; y todo esto, ya abiertamente al pueblo, ya a sus discípulos aparte,
de entre los cuales había escogido a doce principales para tenerlos junto a sí,
destinados a ser los maestros de las naciones. Y así, habiendo hecho
defección uno de ellos, cuando después de su resurrección partía hacia el
Padre mandó a los once restantes que partieran y enseñaran a las naciones,
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y al
punto los apóstoles -—palabra que significa Enviados»— ...recibieron la fuerza
del Espíritu Santo que les había sido prometida para hacer milagros y para
hablar. Y en primer lugar anunciaron por la Judea la fe en Jesucristo e
instituyeron Iglesias, y luego marcharon por todo el orbe y predicaron la
enseñanza de la misma fe a las naciones. Así fundaron Iglesias en cada una
de las ciudades, y de éstas las demás Iglesias tomaron luego el retoño de la
fe y la semilla de la doctrina, como lo siguen haciendo todos los días para ser
constituidas como Iglesias. Por esta razón éstas se tenían también por
Iglesias apostólicas, puesto que eran como retoños de las Iglesias apostólicas.
A todo linaje se le atribuyen las características de su origen. Y así todas estas
Iglesias, tan numerosas y tan importantes, se reducen a aquella primera
Iglesia de los apóstoles, de la que todas provienen. Todas son primitivas;
todas son apostólicas, puesto que todas son una. Prueba de esta unidad es la
intercomunicación de la paz y del nombre de hermanos, así como de las
garantías de la hospitalidad...
Aquí fundamos nuestro argumento de prescripción: Si el Señor Jesús envió a
los apóstoles a predicar, no hay que recibir otros  predicadores fuera de los
que Cristo determinó, puesto que «nadie conoce al Padre sino el Hijo, y a
quien el Hijo lo revelare» (Mt 28, 19), ni parece que el Hijo lo revelase a otros
fuera de los apóstoles, a quienes envió a predicar  precisamente lo que les
había revelado. ¿Qué es lo que predicaron, es decir, qué es lo que Cristo les
reveló? Mi presupuesto de prescripción es que esto no se puede esclarecer si
no es recurriendo a las mismas Iglesias que los apóstoles fundaron y en las
que ellos predicaron «de viva voz», como se dice, lo mismo que más tarde
escribieron por cartas. Si esto es así, es evidente que toda doctrina que esté
de acuerdo con la de aquellas Iglesias apostólicas, madres y fuentes de la fe,
debe ser considerada como verdadera, ya que claramente contiene lo que las
Iglesias han recibido de los apóstoles, como éstos la recibieron de Cristo y
Cristo de Dios. Al contrario, cualquier doctrina ha de ser juzgada a priori como
proveniente de la falsedad, si contradice a la verdad de las Iglesias de los
apóstoles, de Cristo y de Dios. Sólo nos queda, pues, demostrar que nuestra
doctrina, cuya regla hemos formulado anteriormente, procede de la tradición
de los apóstoles, mientras que por este mismo hecho las otras provienen de la
falsedad. Nosotros estamos en comunión con las Iglesias apostólicas, ya que www.primeroscris www.primeroscristianos.com sstianos.com  
nuestra doctrina en nada difiere de la de aquéllos. Este es el criterio de la
verdad.
...Suelen objetarnos que los apóstoles no tuvieron  conocimiento de todo;
luego, agitados por la misma locura con que todo lo vuelven al revés, dicen
que efectivamente los apóstoles tuvieron conocimiento de todo, pero no lo
enseñaron todo a todos. En uno y otro caso atacan al mismo Cristo, quien
hubiera enviado a unos apóstoles o mal instruidos o poco sinceros. Porque,
¿quién estando en sus cabales puede creer que ignorasen algo aquellos a
quienes el Señor puso como maestros, todos los cuales fueron sus
compañeros, sus discípulos, sus íntimos? A ellos les explicaba por separado
todas las cosas oscuras; a ellos les dijo que les estaba dado conocer los
secretos que el vulgo no podia comprender. ¿Ignoró algo Pedro, a quien llamó
Piedra sobre la que había de edificarse la Iglesia, quien obtuvo las llaves del
reino de los cielos y el poder de atar y desatar en el cielo y en la tierra?
¿Ignoró algo Juan, el muy amado del Señor, el que descansó sobre su pecho,
el único a quien el Señor descubrió que Judas sería el traidor, el que fue dado
a María como hijo en su propio lugar? ¿Qué podia querer que ignorasen
aquellos a quienes mostró hasta su propia gloria, con Moisés y Elías, y hasta
la voz del Padre desde el cielo? Y con ello no hacía ofensa a los demás
apóstoles, sino que atendía a que <<tada palabra ha de reposar sobre tres
testigos» (Dt 9, 15). Seguramente fueron ignorantes aquellos a quienes aun
después de la resurrección, mientras iban de camino, se dignó explicarles
todas las Escrituras. En cierta ocasión había dicho claramente: «Os tengo que
decir todavía muchas cosas, pero ahora no las podéis soportar» (Jn 16, 21).
Sin embargo, añadió: «Cuando venga aquel Espíritu de verdad, os llevará a
toda verdad.» Con lo cual mostró que no ignoraban nada aquellos a quienes
prometía que «conseguirían toda verdad» por medio del Espiritu de verdad. Y
ciertamente cumplió lo prometido con la venida del  Espiritu Santo,
atestiguada en los Actos de los apóstoles. Los que  rechazan este libro ni
siquiera pueden pertenecer al Espiritu Santo, ya que no pueden reconocer que
el Espiritu Santo haya sido enviado a los discípulos; ni siquiera pueden admitir
la iglesia, ya que no pueden probar cuándo ni en qué cuna fue constituido
este cuerpo. Pero ellos se preocupan poco de no tener pruebas de aquello que
defienden: y así tampoco han de considerar las refutaciones de sus embustes.
...Con una locura semejante, como dijimos, confiesan que efectivamente los
apóstoles no ignoraban nada, ni predicaban cosas distintas unos de otros,
pero no admiten que ellos revelasen a todos todas las cosas, sino que algunas
las anunciaban en público y para todo el mundo, y otras en privado y para
pocos. Aducen las palabras que dirigió Pablo a Timoteo (I Tim 6, 20):
<<Guarda el depósito», y también: «Conserva el precioso depósito»...
...Era natural que al confiarle a Timoteo la administración del Evangelio,
añadiera que no lo hiciera de cualquier manera y sin prudencia, según la
palabra del Señor de «no echar las piedras preciosas a los puercos, ni las
cosas santas a los perros» (cf. Mt 7, 6). El Señor  enseñó en público, sin
ninguna alusión a secreto misterioso alguno. Él mismo les mandó que lo que
hubieran oído de noche y en lo oculto, lo predicasen a pleno día y desde los
tejados. Mediante una parábola les daba a entender que ni siquiera una mina,
es decir, una de sus palabras, tenían que guardar en un escondite sin dar
fruto alguno. Él mismo les enseñaba que no se solía ocultar una lámpara bajo
un celemín, sino que se ponía sobre un candelabro,  para que brille «para
todos los que están en la casa» (Mt 5, 15). Todo esto, los apóstoles o lo
habrían despreciado, o no lo habrían entendido, si no lo cumplieron, ocultando
algo de la luz que es la palabra de Dios y el misterio de Cristo... 4www.primeroscris www.primeroscristianos.com sstianos.com  
No basta la Escritura como garantía de verdad: se
requiere la fe de la Iglesia que la interpreta.
Es evidente que toda doctrina que esté de acuerdo con la de aquellas Iglesias
apostólicas, madres y fuentes de la fe, debe ser considerada como verdadera,
ya que claramente contiene lo que las Iglesias han recibido de los apóstoles,
como éstos la recibieron de Cristo y Cristo de Dios. Al contrario, cualquier
doctrina ha de ser juzgada a priori como proveniente de la falsedad, si
contradice a la verdad de las Iglesias de los apóstoles, de Cristo y de Dios.
Sólo nos queda, pues, demostrar que nuestra doctrina, cuya regla hemos
formulado anteriormente, procede de la tradición de los apóstoles, mientras,
que por este mismo hecho las otras provienen de la  falsedad. Nosotros
estamos en comunión con las Iglesias apostólicas, ya que nuestra doctrina en
nada difiere de la de aquellas. Este es el criterio de la verdad 5.
La regla de la verdad es la tradición antigua.
Habrá que considerar como herejía lo que se ha introducido con posterioridad,
y habrá que tener por verdad lo que ha sido transmitido desde el principio por
la tradición. Pero otra obra asentará contra los herejes esta tesis, por la que,
aun sin discutir sus doctrinas, habrá que convencerles de ser tales a causa de
la «prescripción de novedad» 6.
La apelación no ha de ser a la Escritura; no hay que llevar la lucha a un
terreno en el que la victoria sea ambigua, incierta o insegura. Aunque la
confrontación de textos no tuviera por resultado poner en un mismo plano los
dos partidos combatientes, todavía según requiere la naturaleza de las cosas,
habría que proponerse antes la única cuestión que ahora pretendemos
dilucidar, a saber, a quién hay que atribuir la fe misma, la fe a la que dicen
relación las Escrituras. Por quién, mediante quién, cuándo y a quién ha sido
dada la doctrina que nos ha hecho cristianos. Dondequiera que aparezca que
reside la verdad de la enseñanza y de la fe cristiana, allí estarán las
verdaderas Escrituras, las verdaderas interpretaciones de todas las que
verdaderamente son tradiciones cristianas 7.
El Espíritu Santo, garantía de la tradición de la Iglesia.
Concedamos que todas las Iglesias hayan caído en el error; que el mismo
Apóstol se haya equivocado al dar testimonio en favor de algunas. El Espíritu
Santo no ha tenido cuidado de ninguna a fin de conducirla a la verdad,
aunque para esto había sido enviado por Cristo, para esto había sido pedido al
Padre, para que fuera doctor de la verdad. No ha cumplido su deber el
mayordomo de Dios, el vicario de Cristo, sino que ha dejado que las Iglesias
entiendan a veces otra cosa y crean otra cosa que lo que él mismo predicaba
por medio de los apóstoles. ¿Es verosímil realmente que tantas y tan
importantes Iglesias hayan andado por el camino del error para encontrarse
finalmente en una misma fe? Muchos sucesos independientes no llevan a un
resultado único. El error doctrinal de las Iglesias debiera haber llevado a la
diversificación. Pero sea lo que fuere, cuando entre muchos se aprecia
unanimidad, ésta no viene del error, sino de la tradición. ¿Quién tendrá la
audacia de decir que se equivocaron los autores de esta tradición? www.primeroscris www.primeroscristianos.com sstianos.com  
El criterio de antigüedad combinado con el de
apostolicidad.
Así pues, si quieres ejercitar mejor tu curiosidad en lo que toca a tu salvación,
recorre las Iglesias apostólicas en las que todavía en los mismos lugares
tienen autoridad las mismas cátedras de los apóstoles. En ellas se leen
todavía las cartas auténticas de ellos, y en ellas resuena su voz y se conserva
el recuerdo de su figura. Si vives en las cercanías de Acaya, tienes Corinto. Si
no estás lejos de Macedonia, tienes Filipos. Si puedes acercarte al Asia, tienes
Efeso. Si estás en los confines de Italia, tienes Roma, cuya autoridad también
a nosotros nos apoya. Cuán dichosa es esta Iglesia, en la que los apóstoles
derramaron toda su doctrina juntamente con su sangre, donde Pedro sufrió
una pasión semejante a la del Señor, donde Pablo fue coronado con un
martirio semejante al de Juan (Bautista), donde el apóstol Juan fue sumergido
en aceite ardiente sin sufrir daño alguno, para ser luego relegado a una isla.
Veamos lo que esta Iglesia aprendió; veamos lo que  enseñó. Y con ella las
Iglesias de Africa que le están vinculadas (ecclesiis contesseratis). Ella
reconoce a un solo Dios y Señor, creador de todo, y a Cristo Jesús, nacido de
la virgen María, hijo del Dios creador; reconoce la resurrección de la carne,
asocia la ley y los profetas con los escritos evangélicos y apostólicos: aquí es
donde va a beber su fe: la fe que sella con el agua, que viste con el Espíritu
Santo, que alimenta con la Eucaristía. Ella exhorta al martirio, y no admite a
nadie contrario a esta doctrina. Tal es la doctrina, no digo que ya prenunciaba
las herejías futuras, pero sí de la que nacieron las herejías. Estas no forman
parte de ella, puesto que surgieron en oposición a ella. También de un hueso
de oliva suave, rica y comestible, nace un acebuche. También de las pepitas
de higos deliciosos y dulcísimos nace el vacío e inútil cabrahígo. Así las
herejías han nacido de nuestro troncos pero no son  de nuestra raza; han
nacido de la semilla de la verdad, pero con la bastardía de la mentira.
Siendo así que la verdad ha de declararse a nuestro favor, a saber, de todos
los que profesamos aquella regla que la Iglesia recibió de los apóstoles, éstos
de Cristo, y Cristo de Dios, es evidente que nuestro intento es razonable
cuarido proponemos que no se ha de permitir a los herejes que apelen a las
Escrituras, ya que probamos sin recurrir a las Escrituras que ellos no tienen
nada que ver con las Escrituras. Si son herejes, no pueden ser cristianos, ya
que no han recibido de Cristo lo que ellos se han escogido por propia elección
al admitir el nombre de herejes. No siendo cristianos, no tienen derecho
alguno sobre los escritos cristianos. Con razón se les ha de decir: ¿Quiénes
sois? ¿Cuándo llegasteis, y de dónde? ¿Qué hacéis en mi terreno, no siendo
de los míos? ¿Con qué derecho, Marción, cortas leña en mi bosque? ¿Con qué
permiso, Valentín, desvías el agua de mis fuentes? ¿Con qué poderes, Apeles,
mueves mis mojones?... Esta posesión es mia; posesión antigua y anterior a
vosotros. Tengo unos origenes firmes, desde los mismos fundadores de la
doctrina... 9.
El criterio de antigüedad de la verdad.
Volvamos a nuestra discusión acerca del principio de que lo más originario es
lo verdadero, y lo posterior es lo falso. Tenemos en su favor aquella parábola
de la buena semilla que fue sembrada por el Señor primero, y a la que el
diablo enemigo añadió después la mezcla impura de la cizaña que es hierba
estéril. Adecuadamente representa la parábola la diversidad de las doctrinas:
porque también en otros pasajes la semilla es imagen de la palabra de Dios, y
así la misma sucesión temporal manifiesta que viene del Señor y es verdadero www.primeroscris www.primeroscristianos.com sstianos.com  
lo que ha sido depositado en primer lugar, mientras que lo que ha sido
introducido después es extraño y falso. Este principio permanece válido contra
cualesquiera herejías posteriores, las cuales no tienen conciencia alguna de su
continuidad como argumento de su verdad.
Por lo demás, si algunas tienen la audacia de remontarse hasta la edad
apostólica, a fin de parecer transmitidas por los apóstoles por el hecho de
haber existido en la época de los apóstoles, les podemos replicar: Que nos
muestren los orígenes de sus Iglesias; que nos desarrollen las listas de sus
obispos en el orden sucesorio desde los comienzas, de suerte que el primer
obispo que presenten como su autor y padre sea alguno de los apóstoles o de
los varones apostólicos que haya perseverado en unión con los apóstoles. En
esta forma, solo las iglesias apostólicas pueden presentar sus listas, como la
de Esmirna, que afirma que Policarpo fue instituido por Juan, y la de Roma,
que afirma que Clemente fue ordenado por Pedro. De la misma manera las
demás Iglesias muestran a aquellos a quienes los apóstoles constituyeron en
el episcopado y son sus rebrotes de la semilla apostólica. Que los herejes
inventen algo semejante, ya que nada les es ilícito, una vez que se han
puesto a blasfemar. Pero aunque lo inventen, nada conseguirán, puesto que
su misma doctrina, al ser comparada con la de los apóstoles, declarará por su
contenido distinto y aun contrario que no tuvo como autor a ningún apóstol ni
a ningún varón apostólico. Porque, así como los apóstoles no enseñaron cosas
diversas entre sí, así los varones apostólicos no enseñaron cosas contrarias a
las de los apóstoles; a no ser que se admita que una cosa aprendieron de los
apóstoles, y otra predicaron. Con tal forma de argumento les atacarán
aquellas Iglesias que, aunque no presentan como fundador suyo a ninguno de
los apóstoles o de los varones apostólicos, puesto que son muy posteriores y
aun todos los días siguen siendo fundadas, sin embargo, por la comunión con
aquella misma fe se consideran como no menos apostólicas en virtud de la
consanguinidad doctrinal. Así pues, que todas las herejías, llamadas a juicio
por nuestras Iglesias bajo una u otra de estas formas, prueben que son
apostólicas por alguna de ellas. Pero está claro que no lo son, y que no
pueden probar ser lo que no son, y que no son admitidas a la paz y a la
comunión con las Iglesias que de cualquier manera son apostólicas, ya que
por la diversidad de sus misterios (ab diversitatem sacramenti) de ninguna
manera son apostólicas 10
La regla de la antigüedad y la tradición, contra Marción.
Siendo cosa clara que es más verdadero lo que es más antiguo, y es más
antiguo lo que viene de los comienzos, y viene de los comienzos lo que viene
de los apóstoles, será igualmente claro que fue transmitido por los apóstoles
lo que es tenido por sacrosanto en las Iglesias de los apóstoles. Veamos cuál
es la leche que los corintios bebieron del apóstol Pablo, según qué principios
fueron reprendidos los gálatas, qué se escribió a los filipenses, a los
tesalonicenses, a los efesios, qué es lo que los romanos oyen directamente, a
los que tanto Pedro como Pablo les dejaron el Evangelio sellado con su propia
sangre. Tenemos también las Iglesias que se alimentaron de Juan: porque,
aunque Marción rechaza su Apocalipsis, si recorremos la sucesión de los
obispos hasta su origen terminaremos en Juan, su autor. De la misma manera
se puede reconocer la autenticidad de las demás Iglesias. Me refiero ya no
sólo a las directamente apostólicas, sino a todas aquellas que están unidas
con ellas por la comunión del sacramento: en ellas se encuentran el evangelio
de Lucas desde que fue publicado, mientras que la mayoría ni siquiera
conocen el de Marción. ¿No queda condenado por el solo hecho de que nadie
lo conoce? Ciertamente Marción tiene Iglesias: las  suyas, tan posteriores www.primeroscris www.primeroscristianos.com sstianos.com  
como adúlteras, ya que si uno recorre su lista sucesoria, se encontrará más
fácilmente con un apóstata que con un apóstol, esto es, descubrirá que su
fundador es Marción u otro de los del enjambre de Marción. Las avispas hacen
también panales, y así hacen Iglesias los marcionistas. Es esta autoridad de
las Iglesias apostólicas la que garantiza los demás evangelios que nos han
llegado a través de ellas y según la interpretación de ellas, a saber, el de
Juan, el de Mateo, y el que publicó Marcos —aunque se dice que es de Pedro,
de quien Marcos era intérprete—y el que compuso Lucas, cuyo contenido se
atribuye a Pablo... 11.
........................
1. TERTULIANO, Apologeticus, I, 1, 1ss.
2. TERTUL., Adv. Val. 3.
3. TERTUL., De Praescriptione, 7, 1 ss.
4. Ibid. 20-26.
5. Ibid. 21, 4-7.
6. TERTUL., Adversus Marcionem, 1, 1.
7. De Praescr. 19, 1-3.
8. Ibid, 28, 1-4.
9. Ibid. 36-37.
10. Ibid. 31-32.
11. Adv. Marc. 5, 1.

La Iglesia de "dios madre" de Corea

La Iglesia de "dios madre" de Corea

El viejo demonio valentiniano gnóstico engaña a coreanos
Ídolos cananeos de la diosa madre
Por EMA
Como en el siglo I algunos se apartaron de “las sanas palabras de nuestro Señor Jesús” y no perseveraron en “la doctrina de los apóstoles”, así ahora algunos evangélicos coreanos se “desviaron de la fe” y de “la doctrina que es conforme a la piedad”
Esta es su declaración oficial y la refutación bíblica está en negrita:
La Iglesia de Dios, Sociedad Misionera Mundial, ha recibido al segundo Cristo Ahnsahnghong, Dios Padre, y a la Jerusalén celestial, Dios Madre y recibe a los verdaderos Salvadores: Cristo Ahnsahnghong y la Madre Jerusalén. 
 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.  Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro Espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo tólerais; 
Noten como ya recibieron a un segundo Cristo, desviándose de la doctrina original.
Los hijos de “Dios madre” dicen:
Por medio del libro de Génesis, confirmemos que existen tanto una imagen masculina como una imagen femenina de Dios. Estos blasfemos creen en algo parecido a la antigua diosa cananea de la edad de bronce llamada Bet-Seánhttp://culturaarcaica.iespana.es/canaan.html

Gn. 1:26-27 
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza […]. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Varón y hembra fueron creados a imagen de Dios, y así, está claro que Dios tiene dos imágenes: masculina y femenina. Cuando Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen”, usó la palabra “hagamos”, que está en plural, en lugar de decir “haré”. Podemos entender que dos Dioses (un Padre y una Madre), y no uno, trabajaron juntos durante la Creación. Estos términos en plural se usan para describir a Dios también en Génesis capítulo 11.
 
Ahora esputan su abominable politeísmo al confesar dos Dioses, apartándose de la confesión cristiana que dice: “para nosotros, sin embargo, sólo hay UN DIOS, EL PADRE, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.  1Cor 8:6 
“un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. Ef 4:6 
Además, estos gnósticos no entienden que Dios no es ni masculino ni femenino como los humanos lo entendemos, si no que es Espíritu, pero él se ha revelado en un carácter que entendemos como masculino por eso hizo con su Verbo a Adán (el cual vivió un tiempo solo) y testifica que  “el varón es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.” 1Cor 11:7  y luego conforme su plan sacaría a la mujer de la costilla del hombre añadiéndole el aparato reproductivo femenino para que sea madre de los vivientes. Desde luego, la imagen y semejanza que llevamos del Dios Espíritu debe ser espiritual, como él es un ser moral, que ama, que juzga, que gobierna, que tiene un plan, así nosotros sobre todo en Adán. En cuanto al plural “hagamos” Como lo dice Ireneo de Lyon : “El Padre nos creó con sus manos el Verbo y el Espíritu”
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”    “  y el mundo por él fue hecho  “Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.”  “Porque en él fueron creadas todas las cosas” “el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;”
Así que no habló con ninguna diosa madre, si no que habló Dios el Creador  por su Verbo en el Edén cuando moldeaba al hombre de barro.
Los hijos de la diosa madre también afirman:
Gn. 11:1-7 Y dijo Jehová: […] Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

Este versículo también hace referencia a Dios Elohim, el mismo Dios que creó al hombre y a la mujer (en Génesis capítulo 1), diciendo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. En Génesis capítulo 11, Dios responde a la arrogancia de los hombres, que construían juntos la torre de Babel. A través de esta situación, Dios testifica que existe Dios Madre igual que existe Dios Padre, diciendo “descendamos”.
 
¿En donde se muestra el vestido de la “madre”?, ¿Dónde deja ver su cintura o su porte de mujer? ¿Dónde sus tacones? Solo en el plural “hagamos” “nuestra imagen” “nuestra semejanza” que se debe explicar desde un Dios espíritu e invisible que carece de sexo por que al ser perfecto, inmutable y eterno, no se reproduce, por tanto no necesita consorte dado que El engendra con su palabra. ¿Cuántos ángeles fueron testigos de la creación del hombre? ¿Cuántos de la posterior creación de la mujer? (recordemos que en el libro de Job se nos dice que los ángeles alababan cuando Dios creó la tierra y se regocijaban) Porqué no fue  todo en un mismo día.
Si los ángeles fueron creados antes del hombre y también llevan la imagen y semejanza de Dios, entonces Dios también se dirigió a ellos los que ya llevaban la imagen y semejanza de Dios. Hay comentaristas que hablan de un plural mayestático que Dios habla para disponer órdenes en su Plan, órdenes que dadas por Dios el Padre, serían ejecutadas por su Espíritu y por su Verbo que descendía a la tierra en forma humana.
Una diosa madre solo puede existir en mentes que no se han sacudido del paganismo y que necesitan apoyarse aún inconscientemente en sus recursos humanos proyectándolos a los dioses que ellos inventan, ese es el caso de estos extraviados coreanos de la Iglesia de Dios Madre.